Archivo de la etiqueta: soberanía alimentaria

Entrevista en RNE. 13/07/2011

En 1970 África era autosufienciente, hoy millones de personas tienen hambre y ven peligrar sus medios de vida. Es la llamada de atención que realiza Veterinarios sin Fronteras, a través de Paren, aquí vive gente una campaña que pretende frenar la acción de multinacionales europeas y españolas sobre los recursos naturales del continente. A través de intervenciones en los espacios de tránsito que facilitan las estaciones de tren, esta ONG pide a los ciudadanos su apoyo a una carta a la Ministra de Exteriores, Trinidad Jimenez, con una serie de peticiones concretas, como nos cuenta el director de la organización, Javier Guzman.Entrevista_RNE_javierguzman

Anuncios

No sólo sequía. Javier Guzmán.25/07/2011. www.aquivivegente.org

 De nuevo el desastre humano tiene lugar en África, en este caso en forma de hambre.

Hoy tiene lugar una reunión de urgencia en la FAO para paliar los efectos tan brutales. Esta reunión, se realiza a petición del gobierno francés, quien ocupa en la actualidad el cargo de presidente del G-20. En el encuentro de hoy se espera que participen representantes de los 191 países miembros de la FAO, así como otros organismos de la ONU, Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y bancos regionales de desarrollo.

El Cuerno de África, conformado por los países de Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía, es una de las regiones más pobres del mundo en términos de acceso a la alimentación. La inestabilidad política es un factor común en toda la región puesto que hay intereses geoestratégicos por parte de las grandes potencias. Por otro lado, no hay que olvidar el árido clima que se da sobre todo en las llanuras de Somalia y Djibouti.

“la crisis alimentaria lleva meses afectando a muchos países africanos, y  las causas no hay que buscarlas en factores climáticos, o en la capacidad técnica de producción de alimentos, sino por algo más cercano”

Según organizaciones internacionales, debido a la falta de lluvias en Somalia, Kenia y Etiopia y las malas políticas que los gobiernos locales, hoy en día se vive la crisis alimentaria más grave del siglo XXI en el Cuerno de África. De los 100 millones de personas que viven en esta región, hoy más de 12 millones de personas sufren una grave crisis humanitaria debido a las graves hambrunas, lo que ha provocado la atención por parte de organismos internacionales como la FAO.

Pero no nos engañemos, la crisis alimentaria lleva meses afectando a muchos países africanos, y  las causas no hay que buscarlas en factores climáticos, o en la capacidad técnica de producción de alimentos, sino por algo más cercano. Se trata del colapso del sistema agroalimentario mundial fruto de la total mercantilización que ha sido alentada por los gobiernos de los países ricos, y  que tiene como punta de lanza la dramática acumulación de poder  de las corporaciones transnacionales en la alimentación.

Las empresas transnacionales se han convertido en un grave problema, generando en demasiadas ocasiones una indignante destrucción social y ambiental. Y si lo son es porque no hay una suficiente regulación pública de sus actividades. Algunos datos.

“Hasta 1970 África producía sus alimentos, hoy tiene que importar el 25%”.

La Unión Europea es la tercera potencia pesquera mundial y el Estado Español tiene un papel relevante teniendo en cuenta que posee el 67% de la flota europea que faena en aguas extracomunitarias. Cada vez pescan más y más lejos. Les quitan la pesca.

EL 48% del territorio útil agrícola  de la RD de Congo está en manos de inversionistas extranjeros. Expulsando  campesinos/a y a su agricultura que son la única esperanza para lograr la soberanía alimentaria y asegurar el derecho a la alimentación. Estas acaparaciones de tierra en ocasiones se realizan meramente con fines especulativos. Les quitan la tierra.

Más de 5 millones de hectáreas en Mozambique fueron cedidas a empresas nacionales y extranjeras para cultivar “jatrofa” para la producción de agrodiésel, lo que supera la Superficie Agraria Útil de Andalucía, tierras que ya no de dedican a producir alimentos. Les quitan los alimentos.

Estos son algunos de los datos que, desde la campaña “Paren, aquí vive gente”, se han podido  recopilar y contrastar a partir de la investigación realizada en distintos países africanos.

Desde Veterinarios Sin Fronteras, consideramos que es fundamental ahondar en los motivos reales de esta crisis que seguirá empeorando a no ser que pongamos la Soberanía Alimentaria por delante de los intereses de las grandes Corporaciones Transnacionales.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

Paren, aquí vive gente.Javier Guzmán. Periodismo Humano.13/07/2011

aquivivegente.org
Las empresas transnacionales se han convertido en un grave problema, generando en demasiadas ocasiones una indignante destrucción social y ambiental. Y si lo son es porque no hay una suficiente regulación pública de sus actividades. Este hecho es especialmente significativo en el sector agroalimentario y especialmente severo en el continente africano. “Paren, aquí vive gente” trata sobre este hecho. La campaña, organizada por la ONGD Veterinarios Sin Fronteras (VSF), denuncia y propone. Denuncia a estas empresas y corresponsabiliza a los gobiernos que dimiten de sus responsabilidades de control público en defensa del derecho humano a la alimentación, y propone que los estados recuperen su papel regulador de defensa del bien común.Al lado de las palabras están los hechos, confirmando algunas realidades y desmintiendo otras.  Las investigaciones llevadas a cabo por  VSF, así como el trabajo de otras organizaciones, analizan lo que ocurre antes, durante y después de la acaparación de los recursos por parte de estas empresas, confirmando sus efectos negativos. También desmiente que sean, en las condiciones actuales, agentes que mejoren los modos de vida de la gente como frecuentemente se nos dice. Hoy en día no son solución, son problema.Cambian los sectores, los alimentos, los países, las comunidades afectadas, los nombres de las empresas, los nombres de los gobiernos pero el esquema es el mismo. El molde que deseamos romper empieza con el acaparamiento de los recursos naturales: tierras o mares, para luego construir sobre ellos un edificio de producción o pesca industrial con destino la exportación.

En Mozambique, las comunidades campesinas se están viendo amenazadas por la entrada creciente de empresas en busca de grandes extensiones de tierra para la plantación a gran escala de productos como la “jatrofa”, destinada a la elaboración de agrocombustible que más tarde se exportará a los países con más recursos. La presión que estas empresas ejercen sobre la tierra, amenazan la soberanía alimentaria de la población mozambiqueña puesto que el 80% de la misma, vive de la agricultura. De hecho, ya en 2007, más de 5 millones de hectáreas en Mozambique fueron cedidas a empresas nacionales y extranjeras para cultivar “jatrofa” para la producción de agrodiésel, lo que supera la Superficie Agraria Útil de Andalucía. Detrás de la ocupación de esas tierras fértiles encontramos la migración rural, ríos de gente que migran forzadamente hacia las listas de pobreza, hambre o subnutrición. Al mismo tiempo también encontramos manantiales de rabia, de lucha, de esperanza y de reacción ante esa situación entre la población afectada. Esta usurpación de recursos naturales nunca es pacífica, se desarrolla en un mar de violencia, de confrontación, que adopta distintas formas e intensidades en función de cada situación particular. Ante estos hechos no podemos dejar de exigir a nuestros representantes políticos que actúen, porque pueden hacerlo y no lo hacen suficientemente.

Si nos vamos ahora a Senegal nos encontraremos con que la pesca artesanal, que ha sustentado a millares de familias a lo largo del tiempo y que ocupa en la actualidad el 17% de su población activa, está siendo gravemente esquilmada por la sobre explotación de la pesca por parte de empresas mayoritariamente extranjeras. La consecuencia de la sobre explotación es, por un lado, la reducción de la pesca por parte de los pescadores artesanales, lo que aumenta el precio del pescado para el consumo en la comunidad, y por otro lado es destacado el gran impacto ambiental que conllevan las técnicas de pesca que utilizan.

La Unión Europea es la tercera potencia pesquera mundial y el Estado Español tiene un papel relevante teniendo en cuenta que posee el 67% de la flota europea que faena en aguas extracomunitarias.

Otro de los casos estudiados por VSF se encuentra en Uganda donde la agricultura es el principal medio de vida empleando por el 80% de la población, allí numerosas comunidades campesinas se han visto perjudicadas por el grupo cafetero alemán Neumann Kaffee Gruppe, a quien se ha cedido 2.500has de tierra de las que vivían familias campesinas. Estas familias han sido desplazadas y en la actualidad disponen de una menor cantidad de tierra y de peor calidad. La comunidad campesina de Madudu ha sido una de las afectadas y ya se ha organizado para luchar contra el grupo alemán, el cual también cuenta con una filial importadora en el territorio español, llamada COPROCAFÉ IBÉRICA  S.A.

En nuestro imaginario podemos crearnos una imagen fatalista del continente africano, podemos llegar a pensar que su situación se debe a causas casi sobrenaturales (falta de desarrollo, así en abstracto) o climáticas (sequías, inundaciones y plagas diversas), podemos llegar a proyectarnos un continente a la deriva, sin fuerza, donde las causas reales de su dramática situación se desdibujan hasta convertirse en un borrón sin forma, un tachón sin contorno donde no se vislumbran responsabilidades ni responsables. Contrariamente a ello, las comunidades bullen en luchas, resistencias y elaboración de propuestas, y nos señalan con la punta del dedo a las transnacionales como destructores de sus modos de vida, de su agricultura familiar diversa y productiva, de su pesca artesanal fructífera en peces y trabajo. Y nos señalan también a la responsabilidad extraterritorial de los gobiernos, de nuestros gobiernos.

Lo dice también el Relator de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación que lleva años reclamando, exigiendo, una regulación multilateral de las actividades de las empresas transnacionales. Los gobiernos deben reconocer sus obligaciones extraterritoriales con respecto al Derecho a la Alimentación y se deben abstener de aplicar políticas o programas que puedan tener efectos negativos sobre el derecho a la alimentación de personas que viven fuera de su territorio. Así mismo reclama que los gobiernos deben respetar, proteger y promover la realización del derecho a la alimentación.

Y hacemos nuestras sus demandas. Absolutamente. En el actual sistema económico, cada vez más global, más conectado, mas inmaterial, más financiero, la regulación pública transnacional se hace más urgente y necesaria que nunca.

Por todo esto, VSF pretende, a través de la campaña “Paren, aquí vive gente”, sensibilizar a la población española para que solicite al gobierno que deje de favorecer la inseguridad alimentaria en África. Concretamente, desde VSF demandamos al gobierno: 1) que reconozca sus obligaciones cuando sus ciudadanos y ciudadanas, empresas o bien terceras partes sujetas a su jurisdicción, actúen fuera de su territorio para evitar posibles impactos sobre el derecho a la alimentación, 2) que utilice herramientas de control y sanción cuando éstos violen el derecho a la alimentación.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

El fracaso del G-20 de Agricultura. El Pais. 27/06/2011

 

Los días 22 y 23 ha tenido lugar en París la reunión sobre Agricultura del G-20 para discutir qué hacer con la volatilidad de precios y la gran crisis alimentaria a la que asistimos. Cientos de organizaciones de la sociedad civil, incluyendo movimientos campesinos, grupos de mujeres y organizaciones no gubernamentales, hicieron llegar un llamamiento internacional contra el acaparamiento de tierras por las inversiones de transnacionales, especialmente dirigidas a agrocombustibles, una de las causas principales de la crisis alimentaria, así como de cientos de desalojos de comunidades campesinas. Pero los resultados de esta primera cumbre de ministros de Agricultura no han podido ser más decepcionantes.

Por un lado, los países reunidos, entre los que está el nuestro, asumen que los agrocombustibles han contribuido a la subida de los precios al desviar enormes cantidades de cultivos de alimentos para combustible. Es un argumento convincente y ampliamente aceptado: alrededor del 40% de la cosecha de maíz de Estados Unidos ahora pasa a los tanques de gasolina. Pero los dos grandes productores de etanol -Estados Unidos y Brasil- bloquearon un acuerdo. En cuanto a la esperada regulación de los mercados alimentarios, no ha llegado a nada, tan solo una pírrica comunicación para mejorar la transparencia que de nada sirve.

Tampoco se logró un acuerdo para el control de precios en los Estados con el fin de evitar situaciones de crisis alimentarias, ni se adoptaron medidas destinadas a evitar los dramáticos efectos que provoca en el cambio climático el sistema alimentario industrializado. Los Estados han vuelto a torcer su brazo frente a los poderes del agronegocio y la banca, y los campesinos y resto de ciudadanos volvemos a perder.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

Ecoagricultura para alimentar al mundo. El Pais – 17/03/2011

Este martes la ONU, a través del informe anual de su relator especial sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Shutter, pidió un giro radical y urgente hacia la ecoagricultura como la única manera de poner fin al hambre y de enfrentar los desafíos del cambio climático y la pobreza rural.

Llevamos años y años oyendo que la solución al hambre en el mundo, especialmente en África, pasaba por emprender “la revolución verde”, esto es, incrementar la productividad de los cultivos, buscando la eficiencia económica y el rendimiento en un sistema totalmente industrializado y dependiente de las grandes multinacionales, de las semillas transgénicas, el petróleo, los fertilizantes, los agrotóxicos, etcétera. Ahora sabemos por boca de la ONU que es falso. La alternativa basada en soluciones campesinas y agroecológicas ha sido denostada desde Estados e instituciones, porque, como dice Shutter, “no va en línea con el paradigma dominante”.

Pero finalmente la ONU reconoce lo que ha sido una verdad silenciada, que el modelo de producción agroecológico tiene un mayor rendimiento económico y es clave para frenar el cambio climático; o que en 20 países del África subsahariana, por ejemplo, los rendimientos aumentaron en un 214% en 44 proyectos usando técnicas de agricultura ecológica. Este dato en muy superior a lo que jamás logró ningún cultivo genéticamente modificado. Es sin duda una buena noticia, en contraste con la posición de España, que en los últimos años se ha convertido en el mayor productor de transgénicos de Europa y que apoya a través de la participación y financiación del Programa de Agricultura y Seguridad Alimentaria Global (GASFP), programa también apoyado por la Fundación Bill y Melinda Gates que es la organización financiadora y gran promotora de esa nueva revolución verde en África. Esperemos que este informe haga rectificar la posición de nuestro Gobierno.

Crisis alimentaria a la vista. El PAIS.

Esta semana, según la FAO, los precios de los alimentos básicos han alcanzado un máximo histórico. En el último año el precio del trigo ha sufrido una subida superior al 80%. Los precios se han alzado por encima incluso de los de 2008, año en el que la crisis alimentaria hizo estallar disturbios en todo el mundo. De hecho, ya han comenzado las movilizaciones en países como Argelia y los efectos comienzan a sentirse en todo el mundo.

La realidad que hay detrás de este fenómeno no es otra que la pura especulación financiera y la propia ONU advierte: “No se puede especular con los alimentos como si fueran meros activos”, pero por otro lado, los expertos aseguran que no hay problemas de reservas y suministro.

La comida no es un activo, ni debe estar en la bolsa de futuros, la alimentación es un derecho fundamental. Se han pervertido los mercados hasta el punto de que ahora tan solo existen para proporcionar grandes beneficios a los especuladores, lejos de servir para permitir a la gente para comprar y vender alimentos.

Y ¿quién gana en este juego perverso de la especulación? Pues ganan las empresas de inversión y especulación y ganan las empresas del agronegocio que controlan el suministro de las materias primas. Sus acciones suben de valor y, entran en el juego de la especulación financiera. Y ¿quién pierde? Pues los eslabones sin poder y más débiles de la sociedad, los agricultores a pequeña escala, que ven reducida su renta y su seguridad alimentaria.

Necesitamos mecanismos de control que regulen estos mercados, acabando con la especulación de los fondos y bancos.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

Responsabilidad Pesquera. El Pais. 19/11/2010

Estamos en pleno proceso de reforma de la Política Pesquera Común, política que nos ha llevado a la situación actual de insostenibilidad ecológica y crisis del modelo de pesca, en la que el Estado español tiene un papel esencial, ya que nuestra flota es la más numerosa y la que dispone de una mayor capacidad de toda la eurozona.

Esta semana hemos recibido una buena noticia: la Comisión Europea ha adoptado una propuesta en la que se fijan los niveles de los totales de capturas admisibles y del esfuerzo pesquero para el Atlántico, el mar del Norte y las aguas internacionales reguladas por organizaciones regionales de ordenación pesquera.

Esta propuesta se basa en dictámenes científicos sobre las cantidades de las distintas especies que pueden capturarse de forma sostenible. Este modelo pasa obligatoriamente por el apoyo a la flota costera artesanal, está comprobado que es la más sostenible en métodos de pesca y que mantiene el empleo y tejido social en las poblaciones costeras.

Pero no olvidemos que ahora hay que pasar de las buenas palabras a los hechos. La realidad hoy es que existe un exceso de capacidad de la flota pesquera de la Unión Europea que constituye una de las principales razones de la sobrepesca.

Según la Comisión Europea, el tamaño de la flota europea actual duplica o hasta triplica el necesario para capturar las poblaciones disponibles actualmente.

Hasta la fecha se siguen otorgando subvenciones millonarias para la modernización e industrialización de la flota pesquera, mientras que los fondos son inexistentes para la promoción de la pesca artesanal y sostenible.

Esperemos que en esta reforma nuestro Gobierno esté a la altura de las circunstancias.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global