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Entrevista en RNE. 13/07/2011

En 1970 África era autosufienciente, hoy millones de personas tienen hambre y ven peligrar sus medios de vida. Es la llamada de atención que realiza Veterinarios sin Fronteras, a través de Paren, aquí vive gente una campaña que pretende frenar la acción de multinacionales europeas y españolas sobre los recursos naturales del continente. A través de intervenciones en los espacios de tránsito que facilitan las estaciones de tren, esta ONG pide a los ciudadanos su apoyo a una carta a la Ministra de Exteriores, Trinidad Jimenez, con una serie de peticiones concretas, como nos cuenta el director de la organización, Javier Guzman.Entrevista_RNE_javierguzman

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Las paradojas del hambre.31/07/2011. El PAIS

Tras la reunión de urgencia que tuvo lugar este lunes en la sede de la FAO en Roma ante la grave situación de hambruna en el Cuerno de África, la ONU ha solicitado a los países donantes 1.100 millones de euros.

El ministro francés de Agricultura, Bruno Le Maire, ha anunciado que Francia aportará 100 millones de euros para ayudar al Cuerno de África e invertirá sobre todo “en la agricultura nacional”, ya que cree necesario “ayudar a los países a desarrollar su agricultura” para que puedan asegurar “su propia alimentación”.

Pero paradójicamente, según la publicación de FIAN The Impact of Europe’s Policies and Practices on African Agriculture and Food Security, Francia se encuentra entre los seis países europeos más importantes en cuanto a inversión extranjera directa en agricultura, entre la que está el acaparamiento de tierras. En África hay más de 30 millones de hectáreas en manos extranjeras, y en países como la República Democrática del Congo más del 48% del territorio agrícola está en manos de inversionistas extranjeros, gran parte dedicado a productos de exportación a Europa, agrocombustibles o mera especulación alimentaria. ¿Paradoja o algo más?

Mientras, las organizaciones campesinas africanas claman contra esta nueva realidad devenida de la mercantilización de la alimentación y fundamentalmente contra el poder de las empresas transnacionales. Por eso es que se hace necesario parar este despropósito global y que los Estados de la UE reconozcan sus obligaciones cuando sus empresas actúen fuera de su territorio, para evitar posibles impactos sobre el derecho a la alimentación, y que por supuesto utilice herramientas de control y sanción cuando estos violen este derecho.

Es urgente que la alimentación deje de ser un mero negocio, porque sabemos que las ganancias se cuentan en millones de euros pero las pérdidas en millones de vidas humanas. Las transnacionales no pueden seguir decidiendo qué se produce, qué se come, quién come y quién no.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

Paren, aquí vive gente.Javier Guzmán. Periodismo Humano.13/07/2011

aquivivegente.org
Las empresas transnacionales se han convertido en un grave problema, generando en demasiadas ocasiones una indignante destrucción social y ambiental. Y si lo son es porque no hay una suficiente regulación pública de sus actividades. Este hecho es especialmente significativo en el sector agroalimentario y especialmente severo en el continente africano. “Paren, aquí vive gente” trata sobre este hecho. La campaña, organizada por la ONGD Veterinarios Sin Fronteras (VSF), denuncia y propone. Denuncia a estas empresas y corresponsabiliza a los gobiernos que dimiten de sus responsabilidades de control público en defensa del derecho humano a la alimentación, y propone que los estados recuperen su papel regulador de defensa del bien común.Al lado de las palabras están los hechos, confirmando algunas realidades y desmintiendo otras.  Las investigaciones llevadas a cabo por  VSF, así como el trabajo de otras organizaciones, analizan lo que ocurre antes, durante y después de la acaparación de los recursos por parte de estas empresas, confirmando sus efectos negativos. También desmiente que sean, en las condiciones actuales, agentes que mejoren los modos de vida de la gente como frecuentemente se nos dice. Hoy en día no son solución, son problema.Cambian los sectores, los alimentos, los países, las comunidades afectadas, los nombres de las empresas, los nombres de los gobiernos pero el esquema es el mismo. El molde que deseamos romper empieza con el acaparamiento de los recursos naturales: tierras o mares, para luego construir sobre ellos un edificio de producción o pesca industrial con destino la exportación.

En Mozambique, las comunidades campesinas se están viendo amenazadas por la entrada creciente de empresas en busca de grandes extensiones de tierra para la plantación a gran escala de productos como la “jatrofa”, destinada a la elaboración de agrocombustible que más tarde se exportará a los países con más recursos. La presión que estas empresas ejercen sobre la tierra, amenazan la soberanía alimentaria de la población mozambiqueña puesto que el 80% de la misma, vive de la agricultura. De hecho, ya en 2007, más de 5 millones de hectáreas en Mozambique fueron cedidas a empresas nacionales y extranjeras para cultivar “jatrofa” para la producción de agrodiésel, lo que supera la Superficie Agraria Útil de Andalucía. Detrás de la ocupación de esas tierras fértiles encontramos la migración rural, ríos de gente que migran forzadamente hacia las listas de pobreza, hambre o subnutrición. Al mismo tiempo también encontramos manantiales de rabia, de lucha, de esperanza y de reacción ante esa situación entre la población afectada. Esta usurpación de recursos naturales nunca es pacífica, se desarrolla en un mar de violencia, de confrontación, que adopta distintas formas e intensidades en función de cada situación particular. Ante estos hechos no podemos dejar de exigir a nuestros representantes políticos que actúen, porque pueden hacerlo y no lo hacen suficientemente.

Si nos vamos ahora a Senegal nos encontraremos con que la pesca artesanal, que ha sustentado a millares de familias a lo largo del tiempo y que ocupa en la actualidad el 17% de su población activa, está siendo gravemente esquilmada por la sobre explotación de la pesca por parte de empresas mayoritariamente extranjeras. La consecuencia de la sobre explotación es, por un lado, la reducción de la pesca por parte de los pescadores artesanales, lo que aumenta el precio del pescado para el consumo en la comunidad, y por otro lado es destacado el gran impacto ambiental que conllevan las técnicas de pesca que utilizan.

La Unión Europea es la tercera potencia pesquera mundial y el Estado Español tiene un papel relevante teniendo en cuenta que posee el 67% de la flota europea que faena en aguas extracomunitarias.

Otro de los casos estudiados por VSF se encuentra en Uganda donde la agricultura es el principal medio de vida empleando por el 80% de la población, allí numerosas comunidades campesinas se han visto perjudicadas por el grupo cafetero alemán Neumann Kaffee Gruppe, a quien se ha cedido 2.500has de tierra de las que vivían familias campesinas. Estas familias han sido desplazadas y en la actualidad disponen de una menor cantidad de tierra y de peor calidad. La comunidad campesina de Madudu ha sido una de las afectadas y ya se ha organizado para luchar contra el grupo alemán, el cual también cuenta con una filial importadora en el territorio español, llamada COPROCAFÉ IBÉRICA  S.A.

En nuestro imaginario podemos crearnos una imagen fatalista del continente africano, podemos llegar a pensar que su situación se debe a causas casi sobrenaturales (falta de desarrollo, así en abstracto) o climáticas (sequías, inundaciones y plagas diversas), podemos llegar a proyectarnos un continente a la deriva, sin fuerza, donde las causas reales de su dramática situación se desdibujan hasta convertirse en un borrón sin forma, un tachón sin contorno donde no se vislumbran responsabilidades ni responsables. Contrariamente a ello, las comunidades bullen en luchas, resistencias y elaboración de propuestas, y nos señalan con la punta del dedo a las transnacionales como destructores de sus modos de vida, de su agricultura familiar diversa y productiva, de su pesca artesanal fructífera en peces y trabajo. Y nos señalan también a la responsabilidad extraterritorial de los gobiernos, de nuestros gobiernos.

Lo dice también el Relator de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación que lleva años reclamando, exigiendo, una regulación multilateral de las actividades de las empresas transnacionales. Los gobiernos deben reconocer sus obligaciones extraterritoriales con respecto al Derecho a la Alimentación y se deben abstener de aplicar políticas o programas que puedan tener efectos negativos sobre el derecho a la alimentación de personas que viven fuera de su territorio. Así mismo reclama que los gobiernos deben respetar, proteger y promover la realización del derecho a la alimentación.

Y hacemos nuestras sus demandas. Absolutamente. En el actual sistema económico, cada vez más global, más conectado, mas inmaterial, más financiero, la regulación pública transnacional se hace más urgente y necesaria que nunca.

Por todo esto, VSF pretende, a través de la campaña “Paren, aquí vive gente”, sensibilizar a la población española para que solicite al gobierno que deje de favorecer la inseguridad alimentaria en África. Concretamente, desde VSF demandamos al gobierno: 1) que reconozca sus obligaciones cuando sus ciudadanos y ciudadanas, empresas o bien terceras partes sujetas a su jurisdicción, actúen fuera de su territorio para evitar posibles impactos sobre el derecho a la alimentación, 2) que utilice herramientas de control y sanción cuando éstos violen el derecho a la alimentación.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

Ecoagricultura para alimentar al mundo. El Pais – 17/03/2011

Este martes la ONU, a través del informe anual de su relator especial sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Shutter, pidió un giro radical y urgente hacia la ecoagricultura como la única manera de poner fin al hambre y de enfrentar los desafíos del cambio climático y la pobreza rural.

Llevamos años y años oyendo que la solución al hambre en el mundo, especialmente en África, pasaba por emprender “la revolución verde”, esto es, incrementar la productividad de los cultivos, buscando la eficiencia económica y el rendimiento en un sistema totalmente industrializado y dependiente de las grandes multinacionales, de las semillas transgénicas, el petróleo, los fertilizantes, los agrotóxicos, etcétera. Ahora sabemos por boca de la ONU que es falso. La alternativa basada en soluciones campesinas y agroecológicas ha sido denostada desde Estados e instituciones, porque, como dice Shutter, “no va en línea con el paradigma dominante”.

Pero finalmente la ONU reconoce lo que ha sido una verdad silenciada, que el modelo de producción agroecológico tiene un mayor rendimiento económico y es clave para frenar el cambio climático; o que en 20 países del África subsahariana, por ejemplo, los rendimientos aumentaron en un 214% en 44 proyectos usando técnicas de agricultura ecológica. Este dato en muy superior a lo que jamás logró ningún cultivo genéticamente modificado. Es sin duda una buena noticia, en contraste con la posición de España, que en los últimos años se ha convertido en el mayor productor de transgénicos de Europa y que apoya a través de la participación y financiación del Programa de Agricultura y Seguridad Alimentaria Global (GASFP), programa también apoyado por la Fundación Bill y Melinda Gates que es la organización financiadora y gran promotora de esa nueva revolución verde en África. Esperemos que este informe haga rectificar la posición de nuestro Gobierno.

Crisis alimentaria a la vista. El PAIS.

Esta semana, según la FAO, los precios de los alimentos básicos han alcanzado un máximo histórico. En el último año el precio del trigo ha sufrido una subida superior al 80%. Los precios se han alzado por encima incluso de los de 2008, año en el que la crisis alimentaria hizo estallar disturbios en todo el mundo. De hecho, ya han comenzado las movilizaciones en países como Argelia y los efectos comienzan a sentirse en todo el mundo.

La realidad que hay detrás de este fenómeno no es otra que la pura especulación financiera y la propia ONU advierte: “No se puede especular con los alimentos como si fueran meros activos”, pero por otro lado, los expertos aseguran que no hay problemas de reservas y suministro.

La comida no es un activo, ni debe estar en la bolsa de futuros, la alimentación es un derecho fundamental. Se han pervertido los mercados hasta el punto de que ahora tan solo existen para proporcionar grandes beneficios a los especuladores, lejos de servir para permitir a la gente para comprar y vender alimentos.

Y ¿quién gana en este juego perverso de la especulación? Pues ganan las empresas de inversión y especulación y ganan las empresas del agronegocio que controlan el suministro de las materias primas. Sus acciones suben de valor y, entran en el juego de la especulación financiera. Y ¿quién pierde? Pues los eslabones sin poder y más débiles de la sociedad, los agricultores a pequeña escala, que ven reducida su renta y su seguridad alimentaria.

Necesitamos mecanismos de control que regulen estos mercados, acabando con la especulación de los fondos y bancos.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global