El lobby del azúcar no tiene fronteras. Publicado en el blog de Cadena SER

Hace algunos años que en el mundo se ha abierto una batalla global para el control del azúcar refinado y de las prácticas de la agroindustria. Como en su día pasara con el tabaco, la industria lejos de dar pasos adelante y proponer cambios, se parapeta en negar la evidencia de la relación del azúcar con el primer problema a nivel mundial de salud pública según la OMS (Organización Mundial de la Salud) que es la obesidad y los problemas que genera, y utilizar lo más sofisticados medios de influencia política, los famosos lobbies.h3985_m

Las últimas semanas esta batalla entra la ciudadanía y la industria está teniendo lugar en Australia, donde dos importantes científicos de la Universidad de Sydney habían publicado una investigación que negaba tajantemente la idea de que el azúcar es un colaborador único para la epidemia de obesidad de Australia. Querían demostrar que la tasa de obesidad en Australia había aumentado considerablemente en las últimas tres décadas, a pesar de una “disminución sustancial y consistente” en el consumo de azúcar refinada por persona.

Es paradigmática, porque la primera estrategia de estos poderosos lobbies es conseguir el aval científico y el aval de las administraciones públicas para sus discursos, propuestas y sus productos, pues saben bien que la base científica es un pilar fundamental en los contextos legislativos y de consumo, por eso la Industria alimentaria ha creado y desarrollado con un potente brazo académico.

Esta investigación perseguía cortar de raíz cualquier iniciativa de salud pública destinadas a frenar el consumo de azúcar, tales como un impuesto sobre el azúcar, mejora de etiquetaje, regulación de la publicad infantil. Este estudio ciertamente ha causado una gran atención mediática y social, ya que exoneraba al azúcar industrial del mayor problema de salud pública a nivel global, y parecía que la agroindustria había dado un paso definitivo en su estrategia de negar la relación.

Dobles-huevosSin embargo un investigador independiente ha echado por tierra y ha puesto luz en lo que simplemente era un engaño más. Después de una investigación de seis meses por Robert Clark, presidente de estrategia de política energética y de la Universidad de Nueva Gales del Sur encontró que las alegaciones de la caída del azúcar en el consumo eran infundadas y que los datos estadísticos en los que se basaba la investigación eran incompletos.

A raíz de esta controversia mediática, el economista Robertson hizo público una investigación donde relacionaba directamente a estos dos famosos investigadores con la industria azucarera, particularmente afirmaba que Barclay había recibido financiación directamente para presentar la famosa investigación.

En España, 1º país de la UE en obesidad infantil y 2º del mundo, el debate del azúcar se ha abierto a partir del lanzamiento este pasado mes junio de la Campaña 25 Gramos por parte de VSF Justicia Alimentaria Global y las organizaciones sociales miembros de la Alianza por el control del Azúcar, y si bien aquí la industria no ha sido tan temeraria de presentar un estudio como el australiano, si ha publicado un informe negando las evidencias formuladas desde la campaña del azúcar, basándose en argumentos similares.

Así podemos ver como en su texto la industria afirma que existe un reciente documento científico publicado por la Sociedad Española de Nutrición aborda en profundidad el problema del sedentarismo en nuestro país así como su impacto en la prevalencia de obesidad y sobrepeso, sugiriendo soluciones multidisciplinares que incluyen múltiples abordajes en el ámbito de la familia, la educación y la actividad física, aspectos con los que el IEDAR (Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha) no puede estar más de acuerdo.Objetivo-ganar-kilos-Navidad

Pero si vamos un poco más allá, nos encontraremos que no es de extrañar que la industria azucarera esté de acuerdo con las afirmaciones de la Sociedad Española de Nutrición (SED). La vinculación de la industria alimentaria y las fundaciones privadas con perfiles académicos y supuestamente independientes es muy estrecha. Sin ir más lejos, su vicepresidente es también el presidente del Instituto Danone. Tampoco es casualidad que la industria alimentaria financie la mayoría de las investigaciones de sus miembros o que la recientemente celebrada XVI Reunión de la SED, fuera patrocinada por empresas como Coca-Cola, Danone, McDonalds o Kellog´s.

Ya sabemos que aquí no vamos a poder escapar al poder de los lobbies y es necesario desde las organizaciones sociales y ciudadanía plantarle cara, eso sí, estamos en franca desventaja si compramos con los ciudadanos australianos que cuentan con una legislación de transparencia de lobby, para poder exigir entre otras cosas, información, registros de reuniones, agendas, puertas giratorias…aquí en cambio ya se pueden imaginar, barra libre para los lobbies y total oscuridad.

Javier Guzmán
Director de VSF Justicia Alimentaria Global

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