¿Quién alimentará África?

Hace unos días el Banco Mundial ha publicado en Informe África puede ayudar a alimentar África.

Se trata de un nuevo intento de promover la liberalización comercial de alimentos en África, debido a que según el Banco Mundial esta es una de las primeras causas de hambre en el continente pues los gobiernos al proteger sus fronteras muchos agricultores africanos limitan  la utilización de semillas de alto rendimiento, de fertilizantes y plaguicidas para intensificar su producción de cultivos.

Pero la realidad es que los últimos años hemos vivido ,sin que apenas haya sido percibido por el gran público, uno de los episodios más agresivos perpetrados por las grandes transnacionales de la agricultura y alimentación. Se trata del proceso de privatización a través de la ingeniería genética para crear y patentar  semillas. En resumen patentar la vida.

No se trata de un hecho filosófico o ético, se trata de la lucha de las grandes corporaciones por el control del primero de los eslabones de la cadena alimentaria, que hace cautivos a millones de agricultores por un lado y a  millones de consumidores por otro.

Empresas y gobiernos repiten en foros que para acabar con el hambre en el mundo en medio de un crecimiento continuo de la población nos obliga a acabar con la agricultura campesina y emprender una nueva revolución verde basada en agricultura de alta tecnología para que podamos mejorar los rendimientos por hectárea.. Y para financiar la enorme inversión a largo plazo sería necesario diseñar semillas de alto rendimiento y resistentes a la sequía, resistentes a las plagas variedades y claro  es necesario por tanto asegurar un sistema férreo de patentes.

Pero fue  la propia ONU en su informe anual del Relator especial sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Shutter  en el año 2011, quien ha desmentido esta afirmación demostrando que la agricultura campesina  dobla y  triplica el rendimiento de las técnicas industriales.

Pero estos datos no son tenidos en cuenta por el Banco Mundial en su informe, ya que su interés  no acabar con el hambre sino allanar  la lucha emprendida por las grandes transnacionales por  control de los alimentos, utilizando un discurso falso y simple que dice que los agricultores no tienen semillas suficientes y “buenas”.

África es el nuevo  Dorado para las transnacionales, pero se  encuentran con el obstáculo de que aproximadamente el 90 por ciento de las semillas usadas en África son variedades locales suministradas por los agricultores, que no se adecuan al agronegocio, puesto que la agricultura campesina depende de lo opuesto: la diversidad, y parece que este es el verdadero obstáculo que quiere derribar el Banco Mundial.¿Serán los campesinos y campesinas quienes sigan alimentando África?
 

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

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