ONGDs ¿Cambiamos de rumbo?

En este momento las ONGDS nos encontramos inmersos en un proceso no solo de reducción radical de las oportunidades de financiación si no del cambio radical de las políticas de cooperación.

La actual crisis económica ha hecho aflorar en el ámbito de la cooperación internacional las propias debilidades, contradicciones, amenazas , así como elementos nuevos que se están convirtiendo en los vectores sobre los que proyectan nuevos modelos de cooperación al desarrollo, como puede ser por ejemplo la irrupción de las empresas , simbiosis entre intereses comerciales y políticas públicas de cooperación , lejanía de los movimientos sociales, pérdida de interés social en la cooperación, etc..

Frente a esta situación es imprescindible hacer una reflexión no solo de cómo gestionar la actual crisis “financiera” en el mundo de la cooperación sino una reflexión política y estratégica de cómo la afrontamos y como queremos salir de ella, renovando por tanto nuestro rol  y nuestra propuesta a la sociedad.

Vivimos en un momento de estallido de una de las grandes crisis sistémicas del modelo de acumulación capitalista, crisis económica, alimentaria, climática, etc…, pero en un momento también, donde mas allá de los nuevos movimientos que han surgido desde el propio fenómeno del 15M, vivimos insertos en un pensamiento débil mayoritario, que lleva demasiados años desvinculado de entender la universalidad y globalidad y de trabajar únicamente sobre realidades fragmentadas.

Un pensamiento mayoritario devenido de la propia ideología neoliberal que ha creado un bello cuento de hadas, donde se niegan las contradicciones económicas, sociales, y políticas.

Viviendo el espejismo de la superación de los conflictos, la garantía del pleno empleo, y la posibilidad de un modelo de economía global que acelerara de manera justa los procesos de  desarrollo de los diferentes pueblos.

Pero en realidad, siendo víctimas de un proceso de desequilibrio de poderes, donde el trabajo, la producción local, pierden peso de manera dramática, frente a un capital que vive un momento histórico de expansión , donde nunca antes había estado más fuerte, mas integrado y más global.

Frente a este poder omnímodo, la clases medias y trabajadoras han vivido un proceso marcado por el debilitamiento, la fragmentación, la pérdida de identidades colectivas. Un proceso al fin de individualización, donde cada vez las solidaridades se deshacen como castillos de arena frente a cualquier pequeño embate de agua mansa.

Un proceso donde el individuo se homogeniza culturalmente, pierde su concepción política y con ella su horizonte de emancipación y donde los agentes sociales y de desarrollo identifican  no situaciones colectivas, sino de injusticias individuales basadas en el enfoque de derechos, y donde se sustituyen conceptos de transcendencia política por valores, y no se habla del poder del sistema financiero, sino de la importancia de las finanzas éticas, compra ética, comercio  justo, inversiones éticas, responsabilidad ética de las empresas..

Esta utilización de conceptos no es neutro, sino que afianza más una retórica del neoliberalismo actual  más elaborado, que además se expresa con una carga moralizante aguda donde  queda atrapado y enclaustrado los individuos, como en celdas de un gran panal que  consecuentemente desapareciendo la dimensión pública y política. Las propias organizaciones de desarrollo al integrar los principios del humanitarismo en el actuar, al tratar a los sujetos  como vulnerables, beneficiarios etc.. somos cómplices de este proceso de individualización y fragmentación.

Hay muchos autores que ya hablan de la existencia de una crisis civilizatoria, debido a que las crisis que estamos sufriendo son de amplia profundidad, múltiple, acumulada, multidimensional, sincronizada y sistémica. Por tanto todo anuncia que lejos de vivir un fin pacífico del capitalismo neoliberal viviremos una “radicalización del presente”.

No obstante y a pesar esta pesado manto, siguen existiendo  conciencias latentes. Existen con cada vez mayor energía nuevos horizontes emancipadores, desde el feminismo, la ecología, la soberanía alimentaria etc… Si bien en el pasado frente a la opción capitalista se contraponía otro socialista, pareciera que el futuro inmediato no será conformado por el desarrollo de ideologías modelizantes, sino mas bien por el desarrollo de distintas alternativas, que se  alimentan y articulan de manera distinta a cada contexto geográfico y cultural.

Por tanto se trata de horizontes en la diversidad y no de modelos de laboratorio y extrapolables.

Horizontes que si tendrán elementos comunes, como es la apuesta por la sostenibilidad, y no solo desde el punto de vista de utilización de recursos, sino de poner la vida en el centro del debate y ahí se incluye la reproducción de la misma y el eje de los cuidados. Otro elemento claro se trata de que serán horizontes basados en la democracia, y en la ciudadanía activa.

Una conciencia de cambio que puede ser activada y que debe ser activada. 

Ha quedado atrás la era en que las ONGDs eran portadoras de una alternativa y autónomas.

Cooperación, solidaridad y desarrollo tienen ahora muchos significados y matices distintos; y las políticas públicas de cooperación han generado trayectorias y aprendizajes muy diversos e incluso antagónicos en las ONGDs. El contexto político, económico y social ha cambiado durante esa trayectoria, sobretodo, se ha globalizado, modificando las expectativas de cambio basadas solamente en las ayudas.Una gran cantidad de ONGDs serán parte complementaria de las estrategias de desarrollo de gobiernos y empresas bajo el paradigma neoliberal.

Pero para las ONGDs dispuestas  transitar a esta nuevo rol y hacer realidad estos horizontes  es necesario tener en cuenta que  los movimientos sociales están llamados a ser uno de los actores clave de cambio social y si que es necesario  tener en cuenta que estos no encajan en la agenda actual de desarrollo, que en realidad en numerosas ocasiones luchan contra la misma y no aceptan un papel instrumental.

Para esta transformación las ONGDs del futuro creo que  habrían de focalizarse en 3 grandes objetivos.

1. Aportar apoyo financiero, muy importante, pero no solo, también en el refuerzo de capacidades de las organizaciones así como de experiencias locales portadoras de alternativas.

2. Facilitar procesos de articulación, democratización y fortalecimiento de la sociedad civil; aquí y allí.

3. Influir en los tomadores de decisiones en el norte y en la opinión pública como estrategia de cambio y contrapoder frente a la hegemonía ideológica neoliberal.

Lo cual nos exigirá importantes retos :

1. Promover una agenda alternativa de solidaridad. Una globalización de la solidaridad desde la sociedad civil que sea capaz de crear alternativas y bloquear la dinámica globalizadora capitalista y por tanto con vocación de cambio político y social.

2. Romper definitivamente  la diferencia norte-sur

3. Promover una globalización de la solidaridad que deberá fundamentarse en las alianzas con movimientos sociales y actores sociales y políticos que compartan esa visión tanto en países del sur como del norte.

4. Activar y apoyar los procesos de reinvidicación y cambio hacia la emancipación como horizonte. Por tanto apoyar el fortalecimiento de una ciudadanía crítica organizada.

5. Apoyar iniciativas, procesos, proyectos a nivel local que estén trabajando sobre nuevos pardigmas de emancipación y generadoras de alternativas

6. Ayudar a identificar los elementos comunes de la fragmentación social existentes, y desentrañar los elementos comunes que impiden la emancipación.

7. Deconstruir los procesos de ideologización neoliberarles

8. Reforzamiento de los espacios de democráticos y públicos.

9. Seguir cada vez mas lanzando iniciativas dirigidas a crear propuestas así como crear debate social y político.

10. Adaptar la estructura organizativa hacia la sociedad y no hacia la adminstración pública.

11. Aumento de nuestra capacidad a través del conocimiento y la calidad en el trabajo para responder a los retos y necesidades que nos presenta este nuevo momento.

Javier Guzmán

Director de VSF Justicia Alimentaria Global

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2 Respuestas a “ONGDs ¿Cambiamos de rumbo?

  1. Excelente entrada! Las ONG han de ponerse las pilas porque ya no se puede seguir viviendo de las subvenciones públicas. Hay que buscar nuevas fórmulas, buscar dinero donde lo haya, lo que nos lleva a la alianza con la empresa privada que sea tranparente y comprometica con la RSE. Es un reto difícil porque supone un cambio a la que hasta ahora se había hecho, pero se trata de renovar o morir.

  2. Yo creo que los que lo vemos asi vamos a tener que buscarnos otro nombre o etiqueta, porque el grueso de la tropa va a servir de paño caliente y de sedante para la radicalizacion del presente que apuntas. El peloton no cambia de rumbo, solo sigue la carretera, le lleve por donde le lleve, y aqui hay que pararse un momento, mirar el mapa y preguntarse a que meta ibamos.

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